
Muéstranos al Padre y nos basta…
Estas palabras han sido el clamor de muchos antes y después de Cristo. En el fondo de nuestro corazón, todo lo que deseamos es estar en los brazos del Padre; en el fondo de nuestro corazón todo lo que deseamos es ser amados por Él.
Quizá por ello nos esforzamos tanto por acercarnos a Dios, quizá por eso luchamos por obtener su amor.
¿Sabes cual es el problema que tengo con esta frase? El mismo problema que tengo con nuestra manera de ver las cosas cuando las hacemos: Vemos las cosas como un fin, como una meta, como un premio... y no como un proceso.
No me gustaría que me malinterpretes, me gusta la idea de andar por calles de oro, me agrada la idea de una gran fiesta donde estemos todos los cristianos de todos los tiempos y naciones reunidos, y, me encanta la idea de ver cara a cara a mi Señor… pero, eso no es todo.
Muéstranos al Padre y nos basta… ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? Responde Jesús.
Felipe... estás tan concentrado en el fin, estás tan abstraído en la meta, estás tan embelesado en el galardón… que te has perdido el camino, la compañía, la presencia.
Y muchos somos como Felipe. Muchos somos como los niños pequeños que cuando salen de vacaciones preguntan cada 3 minutos “¿Ya llegamos?” Las vacaciones comienzan desde el auto… ¡Disfruta el paisaje!
En la vida cristiana muchos decidieron tomar el camino solo por el destino, olvidando que Jesucristo es la meta... pero también es ¡El Camino!
Ojalá los cristianos pudiéramos disfrutar del camino tanto como esperamos disfrutar del destino...
No en vano momentos antes Jesús había dicho:
Estas palabras han sido el clamor de muchos antes y después de Cristo. En el fondo de nuestro corazón, todo lo que deseamos es estar en los brazos del Padre; en el fondo de nuestro corazón todo lo que deseamos es ser amados por Él.
Quizá por ello nos esforzamos tanto por acercarnos a Dios, quizá por eso luchamos por obtener su amor.
¿Sabes cual es el problema que tengo con esta frase? El mismo problema que tengo con nuestra manera de ver las cosas cuando las hacemos: Vemos las cosas como un fin, como una meta, como un premio... y no como un proceso.
No me gustaría que me malinterpretes, me gusta la idea de andar por calles de oro, me agrada la idea de una gran fiesta donde estemos todos los cristianos de todos los tiempos y naciones reunidos, y, me encanta la idea de ver cara a cara a mi Señor… pero, eso no es todo.
Muéstranos al Padre y nos basta… ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? Responde Jesús.
Felipe... estás tan concentrado en el fin, estás tan abstraído en la meta, estás tan embelesado en el galardón… que te has perdido el camino, la compañía, la presencia.
Y muchos somos como Felipe. Muchos somos como los niños pequeños que cuando salen de vacaciones preguntan cada 3 minutos “¿Ya llegamos?” Las vacaciones comienzan desde el auto… ¡Disfruta el paisaje!
En la vida cristiana muchos decidieron tomar el camino solo por el destino, olvidando que Jesucristo es la meta... pero también es ¡El Camino!
Ojalá los cristianos pudiéramos disfrutar del camino tanto como esperamos disfrutar del destino...
No en vano momentos antes Jesús había dicho:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.



