
Es curioso,
ante mi duda surge la respuesta (ésta última, en ese blog que su autora me pidió no citar) y es algo inesperado... o quizá demasiado predecible:
"Gabriela dijo...
Por favor Miguel, ¿podrías quitar esta transcripción de mi artículo y el enlace a mi blog? Gracias.
24 de octubre de 2009 08:34 PM...
El Perro dijo...
Si podría. ¿Alguna razón en particular? No entiendo el tono de tu petición.
24 de octubre de 2009 08:58 PM...
Gabriela (en su blog): Sí, claro, una razón muy particular y específica: No deseo figurar ni siquiera citada en blogs o sitios que contengan una insignia ultra en nombre de Jesucristo, insignia que, oh casualidad, presume de guardar la “sana doctrina”.
O elijes a ese dios, con su insignia nazi-sionista –incluidas sus contradicciones brillantes-, o elijes al diablo. Y yo soy el diablo, ya se sabe, y ése es mi texto. Yo no puedo obligarte a elegir, sólo que me parece que no se unen el agua y el aceite. No quiero que reposteen el texto que me dicta el diablo en blogs divinamente santificados con una insignia que clama por Israel y sus guerras, el pueblo elegido.
En cuanto al tono, es de interrogación. Cuando las frases están entre signos de pregunta, son de tono interrogativo, maestro.
Si no deseas quitarlo, es tu blog. Gracias igual..."
¿No es extraño que con una notable intolerancia se señale a otro acusándole de intolerante? Hasta donde puedo verlo
la insigna mencionada no presume nada en particular y si la he colocado en mi blog (barra lateral, abajo) es porque me identifico con una parte de esa descripción que Daniel Dañeiluk (a quien considero mi hermano y amigo) ha escrito y me ha distinguido de alguna manera al mencionarme en ella:
"A mis amigos... Que se animan a ir contra la corriente;
Que no siempre piensan como yo..."
por Miguel Quintero Jr.