miércoles, 3 de febrero de 2010

Quién es mi prójimo I


Amarás a tu prójimo como a ti mismo... ¿Qué significan estas palabras? ¿Qué implicaciones tienen en la vida cotidiana?

¿Cuál es la medida de la calidad de nuestro amor al prójimo? Nosotros mismos. En otras palabras de la misma manera en que deseamos nuestro bienestar, felicidad y realización, debemos procurar la de nuestro prójimo.

Si yo tengo que comer y mi prójimo no, debo procurar conseguirle comida (de la misma calidad que la mía) o compartir la que tengo con él.

Si yo tengo que vestir y mi prójimo no, debo conseguirle ropa o repartir con él la que tengo.

Si estoy saludable y mi prójimo esta enfermo, debo llevarlo con el doctor que yo iría.

Ahora bien, debemos pensar no solo en la calidad del amor a nuestro prójimo, sino en el alcance:

Algunos compartiríamos los alimentos con nuestro prójimo, pero ¿Sentaríamos a nuestra mesa al vagabundo que toca a nuestra puerta?

Quizá hayamos regalado ropa a alguien pero ¿Era la que usaríamos o la que ya habíamos desechado?

Posiblemente hemos ayudado a alguien con dinero para sus medicinas, sin embargo ¿Le procuraríamos y pagaríamos el mismo doctor que nos atiende?

Cuando descubrimos la calidad y el alcance que nuestro amor al prójimo debería tener, algunos también (igual que el intérprete de la ley que respondió a Jesús este "...y amarás a tu prójimo como a ti mismo") preferiríamos preguntar para excusarnos: Y... ¿Quién es mi prójimo?

Licensed by Copycristian por Miguel Quintero

2 comentarios:

Brisa dijo...

muy Bien Dicho, mi prógimo es la persona que necesita mi ayuda.

Miguel Quintero (el perro, pues) dijo...

Y aquella a la que Dios nos impulsa a servir, ayudar... amar.