martes, 10 de agosto de 2010

111- simplemente...


"...las personas comenzamos a morir cuando perdemos nuestra capacidad de asombro es decir, la habilidad de mirar la vida con nuevos ojos cada día..."

Descubrir el amor de Dios con nuevos ojos cada día es una bendición que nadie debería perderse, y nadie debería estorbar. Como los ojos de un niño miran con asombro las cosas más sencillas y encuentran en ellas la más grandiosa experiencia, los ojos espirituales de los nacidos de nuevo encuentran las experiencias espirituales más profundas en las más sencillas expresiones.

Sin embargo, por alguna razón y sin motivo aparente (y digo aparente porque efectivamente existe una motivación) algunos prefieren rodear de luces, lentejuelas y entretenimiento un mensaje sencillo (y eso cuando en realidad pretenden compartir dicho mensaje), estorbando, corrompiendo, y viciando la mirada de los niños en Cristo.

La comida chatarra es una explosión de sabor al paladar... Pero (además de los obvios resultados para nuestra nutrición) corrompen nuestro sentido del gusto produciendo la necesidad de más sal y azucar (y un poco de glutamato monosódico) para encontrar "sabor". ¡Hemos embarrado el Pan de Vida de la más empalagosa mermelada!

Los juguetes más costosos son los que "hacen todo" menos que los niños y niñas tengan una experiencia lúdica en la que son desafiados a desarrollar habilidades "de juego" que les serán útiles toda la vida... Y eso es justamente lo que sucede en la iglesia, algunos se esfuerzan tanto por "montar el show" que al final los que "debieran ser discípulos" se quedan sentados, cruzados de brazos observando como esa super-peonza-automática con miles de foquitos parpadeantes que llamamos "ministro" hace "realmente" todo.

Si pudiéramos redescubrir como iglesia la sencillez, dejar el "azucar espiritual" (o cualquier otro edulcorante), las luces, el show... y volver al Mensaje.

¿Y si desde hoy simplemente volvemos a Jesucristo?


180x6: Día a día en el Camino.

Licensed by Copycristian por Miguel Quintero

2 comentarios:

Luigi dijo...

Miguel...tu silencio fue provechoso...gracias
Olisqueo, olisqueo, Woof!(Bienvenido en jerga canina)

Miguel Quintero (el perro, pues) dijo...

Luirro! Gracias por la bienvenida! Y por tus palabras. Que el Señor siga usándonos como él quiera! A él sea la gloria!