
"No hay sábado sin sol ni domingo sin borracho" Decían las abuelitas "dicharacheras" y sabias para asegurarnos que las cosas siguen siendo iguales a pesar del tiempo... la fuerza de la costumbre es más fuerte que la innovación (o la necesidad), pues.
El lunes pasado recibí un e-mail de
Confraternice Chihuahua, donde el gobernador solicitaba nuestra solidaridad tomando algunas medidas preventivas que incluían suspender los cultos y/o reuniones de origen masivo "tentativamente" hasta el dia 7 de mayo, por el
problema de salud que se ha presentado en nuestro país.
"No dejando de congregarnos como algunos tienen por constumbre" se escribió a los Hebreos (y a cada uno de nosotros), verso que muchos citarán por nuestra decisión de colaborar con las medidas preventivas propuestas... no se apuren a juzgarme.
Creo que los cristianos hoy, como en todos los tiempos tienen más oportunidades de reunirse y congregarse (tener culto, le llamarán algunos) que las que queremos ver: Una reunión dominical (quizá con Escuela Bíblica), en un lugar determinado (al que llamamos templo), con un programa establecido, un tiempo determinado y un grupo numeroso al que hemos llamado congregación.
Ovidamos que Jesucristo esta en medio de
dos o tres que se reunen en su nombre, olvidamos que durante los primeros trecientos años de la iglesia
no se poseían "templos" sino que se reunían en
casas y plazas, olvidamos que los cristianos se reunían
todos los días en el templo (más exactamente en el atrio de los gentiles del templo judío) y en las casas...
"No hay sábado sin sol ni domingo sin reunión" Parece que decimos en la iglesia ahora... aunque muchos asisten más por la fuerza de la costumbre (y por lo que por años hemos enseñado que es la iglesia)...
Hoy como nunca tenemos la oportunidad de ser creativos en nuestro culto a Dios, sea que haya recursos (y conocimiento) tecnológicos para un
culto en vivo o un
sermón grabado como un espontáneo "devocional familiar"... Hoy como nunca es tiempo de reconsiderar
nuestros modelos de iglesia y como funcionamos para alcanzar a la gente que nos rodea... Hoy como nunca tenemos la oportunidad de unirnos en oración a nuestros hermanos de todo el país (
y se que hay otros que oran), que Él sane nuestra tierra, para que el Señor nos haga resplandecer glorificándole y la gente conozca que él es Dios en medio de nosotros.
"Doy gracias a Dios... porque nos permite anunciar por todas partes su mensaje, para que así todos conozcan a Cristo. Anunciar la buena noticia es como ir dejando por todas partes el rico olor de un perfume. Y nosotros somos ese suave aroma que Cristo ofrece a Dios"
Pablo a los Corintios (BLS)
por Miguel Quintero Jr.