La primera referencia que encuentro a la iglesia es en estas palabras de Jesús a Pedro: edificaré mi iglesia.
Nos concentramos tanto en los "cómos y los porqués" que se nos olvida que Jesús es el quién:
Él edifica su iglesia. No nosotros con nuestras denominaciones, nodenominaciones, emergentes, orgánicas u otros apelativos.
Jesús edifica la iglesia. No nosotros con nuestros deseos, intenciones, sermones y oraciones.
Jesús edifica su iglesia, nosotros somos barro en sus manos que somos edificados sobre la roca firme.
Jesús edifica su iglesia, él se entregó por ella para presentarsela a sí mismo, pura, santa y sin mancha.
Pero entonces, ¿Qué debo hacer yo? ¿Cómo colaboro en este maravilloso proyecto que es la iglesia (de la cual soy parte)?
Cuando reconocemos quién es Jesús, comenzamos a ser iglesia, cuando reconocemos quién es Jesús reconocemos quienes somos nosotros, y nos abandonamos en sus manos para ser la iglesia que él soñó.







