sábado, 17 de noviembre de 2007

Me temo de vosotros... que haya trabajado en vano con vosotros.


Temor... ¿En qué estaba pensando el apóstol Pablo cuando escribió estas palabras? Entre los creyentes, cuando se habla del temor es generalmente como una actitud negativa.

El temor es para "el de espíritu pusilánime" (aunque pusilánime sea un término más adecuado para el alma); el temor es para "los faltos de fe"; el temor... ¡Es lo contrario al amor!

El único temor que es válido es "El temor a Dios", pues es el principio de la sabiduría -agregamos-.

Pero... ¿Qué de cuando tememos por nuestros hermanos? "Temo por ustedes..." dice otra traducción de estas mismas palabras de Pablo a los Gálatas.

Cuántos hermanos que sirven a Dios se han sentido de la misma forma que Pablo... se ha trabajado por algún tiempo sin ver los resultados que se esperan, y entonces el temor asalta nuestra vida. Creo sinceramente que la pregunta cuando este sentimiento viene no ha sido ¿Estoy desperdiciando mi vida? Sino ¿Estoy haciendo la voluntad de Dios?

El amor a Dios ocupa el primer lugar en nuestra vida, si se ha de considerar que se ha trabajado en vano... ¡No se debe poner la mirada en el campo, sino en el Señor de la mies!

Cuando la gente con la que trabajamos parece no cambiar, cuando no desea aprender o de pronto, cuando alguien interrumpe y dice: ¡Hey! Eso que dice suena bien pero, ¿Por qué deberíamos hacerlo? Es válido que el temor asalte nuestra vida y al igual que el apóstol preguntemos: ¿Estoy haciendo la voluntad de Dios?

Hace unos días me encontré en este caso... como soy un poco impulsivo (ja!) respondí:

¡Hermano! Jesucristo no murió para que sirviéramos a otros dioses… él no murió para que siguiéramos viviendo como esclavos… Y, definitivamente, Jesucristo no murió para que guardáramos tradiciones de hombres. ¡No me haga pensar que estoy trabajando en vano!

Me calme un poco (ja!) y continué: La palabra de Dios debe ser expuesta aunque el mensaje supere al mensajero; yo no se si otros lo enseñaron o no, lo que si se es que lo que enseño es la palabra de Dios me guste o no, pueda hacerlo o no… a veces la escritura dejará en evidencia nuestras propias faltas y carencias… ¡Aún así debemos enseñar la escritura!

Tengo que confesarte algo: No tengo miedo. Mi temor es a Dios.

"Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros"
Pablo a los Gálatas.


Licensed by Copycristian

No hay comentarios.: