domingo, 18 de mayo de 2008

Integridad...


Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban... Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
Este pueblo de labios me honra,
Mas su corazón está lejos de mí.

Del Evangelio de Marcos.

Los fariseos se acercan a Jesús con una observación o más bien una reclamación que les parece legítima: Han visto que sus discípulos comen sin lavarse las manos ¿Cómo es posible que los discípulos de un maestro tan "prominente" desatiendan la "tradición de los ancianos"?

Jesús les responde citando los profetas y la ley para darles una lección de integridad no solo a los fariseos sino a todos los presentes.

¿Qué es la integridad?

Que lo que hacemos (cuerpo), los que pensamos (espíritu) y lo que sentimos (alma) estén de acuerdo.

Tu puedes decir: Bien, entonces un ladrón que roba (acción/cuerpo), pensando que esta bien lo que hace (mente/espíritu) y sintiéndose bien con lo que hace (sentimiento/alma) ¿Es integro?

Mi respuesta: Dios aborrece a los tibios "ojalá fueses frío o caliente"... Un creyente que asiste a la reunión de la iglesia (acción/cuerpo), pensando en que hace lo correcto (mente/espíritu), pero que su corazón esta en el partido de futbol dominical (sentimiento/alma) ¿Qué integridad tiene?

¿No dice la palabra "Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo"?

De eso se trata esta historia. El hacer de los escribas y fariseos pretendía honrar a Dios pero su corazón (mente/espíritu) estaba lejos de él.

Los escribas y fariseos estaban prontos para lavarse las manos y hacer otros ritos de purificación pero iban con pies de plomo cuando se trataba de honrar a sus padres.

¿Será que encontramos alguna similitud entre nuestro hacer y el de estos maestros de la ley?

Y no es que nosotros hagamos los ritos de purificación judíos. Sino que muchas veces hemos hecho nuestros propios ritos a través de los cuales miramos y juzgamos nuestro cristianismo y el de nuestros hermanos.

Enseñanzas de hombres que no nos permiten acercarnos a la verdadera vida en Cristo.

Los cristianos no fuman, los cristianos no toman (consejos), los cristianos no bailan, los cristianos no maldicen, los cristianos van a la iglesia los domingos por la mañana...

No es lo que entra en el cuerpo lo que contamina, sino lo que sale... enseña Jesús.

Del corazón del hombre salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

Pero del corazón del cristiano, el nacido de nuevo, el que ha experimentado la metanoia (cambio de mente) no tiene que salir nada de esto... corrijo ¡no puede salir nada de esto!

Una misma fuente no puede vertir dos aguas.

Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Escribió Pablo a Tito.

¿Por qué entonces la falta de integridad se manifiesta en nuestras vidas?

¿Por qué algunos necesitamos de reglas y normas, de si's y no's, de cuadros blancos y negros para saber como conducirnos en la vida cristiana?


¿Por qué?

Jesús responde citando a Isaías: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Dice el Profeta: este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.

¿Por qué?

Porque no hemos conocido a Dios personalmente. Conocemos al Dios del cual nos han platicado los domingos, conocemos al Dios de las cuatro verdades espirituales, conocemos al Dios de los tele-evangelistas, conocemos al Dios de los libros y folletos que hemos leído (o las páginas que hemos visitado)... Pero no hemos llegado a conocer a Dios como podemos conocerle.

Nuestro temor a él no es más que un mandamiento de hombres que nos han enseñado. Los cristianos no fuman, los cristianos no toman, los cristianos no bailan, los cristianos no maldicen, los cristianos van a la iglesia los domingos por la mañana, (es nuestro nuevo sacrificio a Dios).

Basta. Necesitamos conocer a Dios. Enamorarnos de él de tal manera que nos entreguemos por completo.

Job era un varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal... sin embargo tuvo que pasar el fuego de la prueba para conocer verdaderamente a Dios.

Job tuvo que declarar: De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

La mujer de Job le preguntó: ¿Todavía retienes tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete! Pero, hoy te digo Job no conocía la verdadera integridad, hasta que conoció realmente a Dios.

Que el Señor nos permita conocerle día a día.

Licensed by Copycristian por Miguel Quintero Jr.

4 comentarios:

Gusmar Sosa dijo...

Excelente llamado a reflexión, y creo que hay mucho en mi que debo re considerar, gracias brother.

PAFIO vuperiodista@gmail.com dijo...

Asi es el corazon de los fariseos estaba lejos de Dios si bien cumplian con varias cosas pero no estaban enamorados de el por esos los cuestionamientos y creo que el Seguir a Cristo como tu lo dices no deber ser que hacer o no hacer sino que esa intimidad ese enamorarnos de Él traiga como consecuencia todos esos frutos..Saludos y gracias por compartirnos esta reflexion te agregare a mi blogroll saludos desde Perú

Emmanuel Castillo dijo...

Desde La Guarida del Perro les dejo este post sobre integridad[...]

Cookie dijo...

hola cuñadito, muy buena reflexion q ya me la habias parafraseado jijiji

cuidate TQM