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domingo, 28 de septiembre de 2008

¿Con qué autoridad haces estas cosas? (o de como ladrarle a las vacas sagradas)


Tarde o temprano el cristiano se encontrará con esta pregunta, sin embargo, esta pregunta no la enfrentará el cristiano tibio, el carnal, el que se apacienta a si mismo, el cristiano de banca, el que busca su propio beneficio... esta pregunta la enfrentan aquellos que trabajan por el Reino.

Los que preguntan "¿Con qué autoridad haces estas cosas?" saben la respuesta pero la temen; Los que hicieron esta pregunta a Jesús, temían la respuesta pues sabían que si Dios estaba con Jesús... entonces no estaba con ellos. ¿No es esa la razón por la que Saúl perseguió a David?

Jesús tenía y tiene autoridad en si mismo, pues es Dios, sin embargo la gente que le seguía pudo ver su autoridad no porque la tuviera “por derecho” sino porque haciendo la voluntad de Dios mostraba quién le autorizaba: aquél a quién servia.

Por ello Jesús narra la parábola de la viña, es la historia de todos aquellos que teniendo la oportunidad de trabajar para llevar fruto en el Reino, pretendieron apoderarse del mismo, constituirse en “dueños y señores”, buscar su propia gloria, y como la gente en Babel , "hacerse un nombre en la tierra".

El resultado es claro: aquellos que dejaron de servir al Señor se llenaron de temor por la gente de la cual se “enseñoreaban” pensaron y dijeron entre ellos ¿Y si decimos, de los hombres...? Y temían al pueblo... Y cuando procuraron apresar a Jesus por aquella parábola; temieron a la multitud...

Los profetas del Señor no buscaron expresar un falso consuelo al pueblo y proclamando la voluntad de Dios, fueron perseguidos. ¿Has encontrado este tipo de oposición? Alguna vez te preguntaron:

¿Con qué autoridad haces estas cosas?

"...Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas..."

Del Evangelio de Marcos.

Licensed by Copycristian por Miguel Quintero Jr.

domingo, 18 de mayo de 2008

Integridad...


Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban... Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas?

Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
Este pueblo de labios me honra,
Mas su corazón está lejos de mí.

Del Evangelio de Marcos.

Los fariseos se acercan a Jesús con una observación o más bien una reclamación que les parece legítima: Han visto que sus discípulos comen sin lavarse las manos ¿Cómo es posible que los discípulos de un maestro tan "prominente" desatiendan la "tradición de los ancianos"?

Jesús les responde citando los profetas y la ley para darles una lección de integridad no solo a los fariseos sino a todos los presentes.

¿Qué es la integridad?

Que lo que hacemos (cuerpo), los que pensamos (espíritu) y lo que sentimos (alma) estén de acuerdo.

Tu puedes decir: Bien, entonces un ladrón que roba (acción/cuerpo), pensando que esta bien lo que hace (mente/espíritu) y sintiéndose bien con lo que hace (sentimiento/alma) ¿Es integro?

Mi respuesta: Dios aborrece a los tibios "ojalá fueses frío o caliente"... Un creyente que asiste a la reunión de la iglesia (acción/cuerpo), pensando en que hace lo correcto (mente/espíritu), pero que su corazón esta en el partido de futbol dominical (sentimiento/alma) ¿Qué integridad tiene?

¿No dice la palabra "Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo"?

De eso se trata esta historia. El hacer de los escribas y fariseos pretendía honrar a Dios pero su corazón (mente/espíritu) estaba lejos de él.

Los escribas y fariseos estaban prontos para lavarse las manos y hacer otros ritos de purificación pero iban con pies de plomo cuando se trataba de honrar a sus padres.

¿Será que encontramos alguna similitud entre nuestro hacer y el de estos maestros de la ley?

Y no es que nosotros hagamos los ritos de purificación judíos. Sino que muchas veces hemos hecho nuestros propios ritos a través de los cuales miramos y juzgamos nuestro cristianismo y el de nuestros hermanos.

Enseñanzas de hombres que no nos permiten acercarnos a la verdadera vida en Cristo.

Los cristianos no fuman, los cristianos no toman (consejos), los cristianos no bailan, los cristianos no maldicen, los cristianos van a la iglesia los domingos por la mañana...

No es lo que entra en el cuerpo lo que contamina, sino lo que sale... enseña Jesús.

Del corazón del hombre salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

Pero del corazón del cristiano, el nacido de nuevo, el que ha experimentado la metanoia (cambio de mente) no tiene que salir nada de esto... corrijo ¡no puede salir nada de esto!

Una misma fuente no puede vertir dos aguas.

Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Escribió Pablo a Tito.

¿Por qué entonces la falta de integridad se manifiesta en nuestras vidas?

¿Por qué algunos necesitamos de reglas y normas, de si's y no's, de cuadros blancos y negros para saber como conducirnos en la vida cristiana?


¿Por qué?

Jesús responde citando a Isaías: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

Dice el Profeta: este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.

¿Por qué?

Porque no hemos conocido a Dios personalmente. Conocemos al Dios del cual nos han platicado los domingos, conocemos al Dios de las cuatro verdades espirituales, conocemos al Dios de los tele-evangelistas, conocemos al Dios de los libros y folletos que hemos leído (o las páginas que hemos visitado)... Pero no hemos llegado a conocer a Dios como podemos conocerle.

Nuestro temor a él no es más que un mandamiento de hombres que nos han enseñado. Los cristianos no fuman, los cristianos no toman, los cristianos no bailan, los cristianos no maldicen, los cristianos van a la iglesia los domingos por la mañana, (es nuestro nuevo sacrificio a Dios).

Basta. Necesitamos conocer a Dios. Enamorarnos de él de tal manera que nos entreguemos por completo.

Job era un varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal... sin embargo tuvo que pasar el fuego de la prueba para conocer verdaderamente a Dios.

Job tuvo que declarar: De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.

La mujer de Job le preguntó: ¿Todavía retienes tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete! Pero, hoy te digo Job no conocía la verdadera integridad, hasta que conoció realmente a Dios.

Que el Señor nos permita conocerle día a día.

Licensed by Copycristian por Miguel Quintero Jr.

lunes, 14 de abril de 2008

En la barca...


Los discípulos lo despertaron y le gritaron: Maestro, ¿no te importa que nos estemos hundiendo?
Del Evangelio de Marcos (Biblia en Lenguaje Sencillo)

¡Que tipos tan más faltos de fe! Declaramos la mayoría de los cristianos cuando leemos estas líneas. Si Jesús había dicho que pasarían al otro lado lo harían... ¡Cuanto escándalo por un poco de agua en la barca!

Jesús habia dicho pasemos al otro lado... eso debería bastar a sus discípulos para saberse a salvo aún en medio de la tormenta, sin embargo cuando el agua comienza a entrar a la barca la poca fe de los discípulos se hace nada.

Jesús esta con ellos y tiene una tarea que hacer al otro lado de ese mar de adversidad. ¿Por qué temer? Que actitud tan diferente en medio de la tormenta: unos gritando desesperados, otro descansando sobre una almohada.

Sin embargo en la barca de nuestra vida esta Jesús y en medio del mar de adversidad del mundo muchas veces gritamos como los discípulos: ¿No tienes cuidado? ¿No te importamos? ¿No nos amas?

Una simple ola de enfermedad, un viento de necesidad, un par de remolinos de ataques y lloriqueamos a grito abierto.

Cuántas oraciones vienen no de la fe, sino de de la falta de la misma.

¿Sabes quien va en tu barca?


Licensed by Copycristian por Miguel Quintero Jr.

domingo, 30 de marzo de 2008

Fruto


Cuando comenzamos a leer o escuchar la parábola del sembrador, nos acercamos a ella con una actitud de conocer toda enseñanza que pudiera salir de ella.

¡Jesús mismo aclara lo que significa la parábola! Asi que ¿Para qué buscar más? El camino es de quienes el enemigo arrebata la palabra; los pedregales son aquellos que reciben con gozo pero no profundizan y cuando viene la tribulación desisten; los espinos son aquellos que se enredan en los negocios de este mundo y nunca llegan a dar fruto; la buena tierra son los que dan fruto a treinta, sesenta y ciento por uno... Pero es en esto último que me gustaría llamar tu atención:

¿Porque hay fruto a treinta, sesenta y ciento por uno?

¿No se supone que toda es buena tierra? ¡Toda dió fruto después de todo! Bien podríamos acusar al sembrador o a la semilla, sin embargo dudar del sembrador es poner en entre dicho la obra del Espíritu y señalar la semilla es dudar de la eficacia de la Palabra de Dios.

Entonces el problema sigue siendo el suelo que, aunque buena tierra no ha producido en al menos dos casos al ciento por uno.

Antes que nada conviene recordar cual es el fruto que Dios espera: El amor. El amor que Dios produce en nosotros por permanecer en él y que su palabra permanezca en nosotros.

El sembrador ha puesto en nosotros su palabra y la pregunta es... ¿Hemos dado fruto?

Amar a Dios sin amar a nuestro prójimo y a nuestros hermanos es como hacer la tercera parte de lo que debemos, fruto a treinta por uno. Nosotros amamos a Dios porque el nos amó primero.

Amar a Dios y a nuestro prójimo o hermanos es hacer el trabajo un poco más allá de la mitad. Esto es la ley y los profetas.

Sin embargo Dios quiere que nuestra entrega sea completa: 100%: Amor a Dios, a nuestro prójimo, a nuestros hermanos.

¿Es éste el fruto que hay en mí?

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miércoles, 12 de marzo de 2008

¿Estoy loco?


"...los parientes de Jesús, fueron a llevárselo, pues decían que se había vuelto loco."
Del evangelio de Marcos.


¡Esta fuera de sí! ¡Lo desconozco! ¡Esta loco! La gente que había convivido con Jesús durante las últimas tres décadas ahora estaba preocupada por su "salud mental"... Tu madre y tus hermanos estan afuera y te buscan -le dijeron.

Los escribas habían venido desde Jerusalen para acusar a Jesús de estar endemoniado, su familia no lo señalaba... más bien lo compadecía ¡Pobre Jesús, regresemos con él a casa a ver si vuelve a agarrarle gusto a la carpintería! (cual Pepe el Toro)

¿Qué había cambiado en Jesús para que su familia dijera que estaba fuera de sí? ¿Acaso su madre no sabía o recordaba el plan de Dios? ¿Ninguno de sus hermanos o parientes había escuchado como nació su hermano?

Oposición. Cuando Jesús comenzó a hacer la voluntad de su Padre Celestial, encontró oposición por todos lados; Los discipulos de Juan y de los fariseos se unieron para acusar a sus discípulos por no ayunar; Los escribas le dijeron que echaba fuera demonios en el nombre de Beelzebu; ¡Su familia le consideró loco!

Y si al maestro le declararon todo esto... ¿Qué de nosotros sus seguidores?

¿Cuándo fue la última vez que alguien te llamó "loco" por causa de Jesucristo?

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jueves, 14 de febrero de 2008

¡Toca!


"Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio".
Del Evangelio de Marcos.

Jesús tiene delante de él a un hombre arrodillado, este hombre era leproso. Quizá para nosotros que vivimos en un mundo donde la lepra parece ser una enfermedad lejana (cosas de África o la India) esto no nos diga mucho.

Quizá necesitemos recordar cual era el trato que tenían los leprosos en Israel: Eran apartados de la ciudad para vivir fuera de ella, lejos de la gente y de su familia, muchos se alimentaban de la basura que era arrojada fuera de la ciudad... "Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! ¡Inmundo! ...y habitará solo; fuera del campamento será su morada".-Dice el libro de Levíticos-.

Jesús miró a este hombre y su verdadera necesidad y le tocó …antes de pronunciar palabra alguna.

“Quiero, se limpio” fueron palabras que confirmaron lo que Jesús ya había hecho. El hombre fue sano primero en su corazón, luego en su cuerpo.

Jesús miró a este hombre arrodillado delante de él y antes que ver su enfermedad vio la condición de su alma: un corazón que suplicaba no solo por la salud, sino que anhelaba regresar a los suyos, estar cerca, ser tocado.

Hoy más que nunca, las personas están hambrientas de contacto, la gente necesitan del contacto con otros para sentir que es, que vive, que existe… lo que muchos de ellos no saben es que muy en el fondo ellos desean ser tocados por Dios.

Hoy como nunca las personas se entregan en todo tipo de relaciones casuales para sentir "el amor" de quienes les rodean. Es triste ver como muchos incluso llegan a lastimarse para sentir contacto, otros permiten ser maltratados (ódiame por piedad…). Hoy como nunca, la gente necesita ser tocada por Dios.

Hablar con las personas, decirles que hay un Dios que les ama y un infierno al que van no es tocarles. ¡Muchos incluso se burlarán de nuestras palabras! Pero, el toque del maestro la mano de Dios extendida a través de las nuestras puede hacer el cambio.

¡Somos las manos de Dios que se extienden para tocar a la gente!

¿Hacia quién extiendes tu mano?

¿A quién estas tocando?

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martes, 5 de febrero de 2008

Reposo


"Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Y le buscó Simón, y los que con él estaban; y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. El les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. "
Del evangelio según Marcos

Jesús había pasado el día en la sinagoga y al llegar a casa de Pedro se encontró con la suegra de éste enferma, era día de reposo, ni Jesús debería sanar, ni la suegra de Pedro servir… y sin embargo ambos lo hicieron.

Al concluir el sábado (al ponerse el sol) muchas personas vinieron con sus enfermos e incluso con endemoniados para que el Señor les sanara, la necesidad era mucha y Jesús no tenía “horario de oficina”… lo más sorprendente son las palabras de Jesús la mañana de domingo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.

¡Señor! Ayer que era día de reposo no descansaste, estuviste con la gente hasta altas horas de la noche, ¡Hoy te has levantado temprano! Y… ¡¿Quieres seguir en los lugares de alrededor?!

¿De dónde sacaba Jesús fuerzas para seguir adelante? Cualquiera hubiera dicho: Por hoy ya he hecho bastante, vamos un par de días a la playa a descansar o por lo menos vamos a tomarnos el día de hoy libre… pero no Jesús.

No quiero que me interpretes equivocadamente, el descanso es necesario. Dios mismo estableció un día de reposo y, como dice la escritura lo hizo por causa de nosotros, no porque él lo necesitara.

Jesús mismo llegó a la casa de Pedro y fue servido por la suegra de éste y reposó ahí…

Pero, Jesús hizo algo más: reposó en el Padre.

Jesús durmió un poco, pero ese descanso físico no fue nada comparable al reposo que tuvo en su comunión con el Padre... en oración.

¿De dónde sacas fuerza para seguir adelante?

¡El Padre es el verdadero reposo! ¡Jesucristo es el verdadero reposo!

¿Descansas en él?

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miércoles, 23 de enero de 2008

Marcos (Intro)

No es que quiera hacer de ello una "tradición" pero me ha dado por "predicar" o mejor dicho, meditar o conversar en la iglesia sobre algún pasaje en particular unas dos veces al año (algunas de estas meditaciones han durado dos o tres meses como "La Vid").

Justamente ahora, estamos iniciando algunas conversaciones basadas en las palabras de Jesús en el evangelio según Marcos. Hace tiempo que tenía la inquietud de compartir con la iglesia las enseñanzas de Jesús de acuerdo a un evangelio y, si he elegido el de Marcos es porque desde mi punto de vista es el más dinámico de los cuatro.

Ahora bien, ¿Por qué solo estarémos meditando en las palabras de Jesús que Marcos registra? Bueno, muchas otras enseñanzas fueron registradas por los evangelistas pero, Marcos no se deja llevar por los detalles (como Mateo) ni se detiene a interpretar las palabras y los hechos (como Juan), sino que simplemente narra lo que le contaron y/o lo que él mismo vio.

Marcos es un escritor más interesado en la acción que en la meditación… y sin embargo se detuvo a meditar en estas palabras que registró, dichas palabras impactaron de tal manera su vida que decidió hacer una pausa en toda su "action movie" para dar lugar a las palabras:

¿Cuáles son las primera frases que Marcos registra?

"El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio...".

¿Qué es lo primero que encontramos? ¿Una invitación? No. ¡Un llamamiento!

A la hora de hacer discípulos el primer error de la iglesia ha sido este: Invitar en lugar de llamar.

Una invitación puede ser declinada amablemente sin consecuencias; un llamamiento es una orden, que de ser rechazada tiene una consecuencia, muchas veces fijada de antemano.

Cuántas veces los predicadores (y los perros) usamos la palabra invitación y que pocas veces usamos la palabra llamamiento. El llamamiento es para algunos -pensarás, pero no es así… ¡El llamamiento es para todos!

"El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio..."

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